19/6/13


                  Siempre me dices que puedes ver.

                  Logras distinguir lo cálido de lo helado, y lo oscuro de lo claro que suele estar el cielo las noches estrelladas. Dices que puedes ver porque no conoces la complejidad de lo abstracto, y lo simple que puede ser lo evidente. Muchas veces, nos ponemos un oscuro antifaz que sólo nos permite ver una parte de lo que sucede a nuestro alrededor. Ignoramos lo que no nos interesa, utilizamos un lenguaje adulterado para camuflar lo que sucede, estamos convencidos de lo que está pasando es normal.
                 
                  Tú, eres capaz de generar a tu antojo una visión fragmentada, en la que te focalizas en un punto e ignoras el resto.
                  Siempre me dices que puedes ver. Sin embargo, vives en el mundo de los ojos cerrados. Ver es algo más sublime que contemplar las estrellas al llegar la noche. Ver, es descubrir lo que esconde la vida, cosas que son vistas sin abrir los ojos…
                  Tus ojos, esos entornados, semidormidos, que deben despertar ya de una vez para mirar a los míos.
                  Yo veo flores en los jardines, pero tu les haces perder su olor, y te comes todo su color. Veo estrellas en el cielo, pero tu no ves su reflejo sobre el mar.
                  Sin embargo, sigo teniendo la esperanza de que tus ojos estén cerrados porque realmente no ven, no porque no quieran ver. Sueño que todo es un sueño, que soy una persona diferente, que te gustaría soñar junto a mí. Sueño que veo tus ojos cerrados, pero esta vez, al despertar a tu lado. Siempre hemos sido dos lunas.
                  Las cometas vuelan en libertad, pero siempre necesitan a alguien que les ayude a volar. Yo llevo volando mucho tiempo, y ahora me toca ayudarte, porque todos tenemos el derecho a ser felices.
                   
                  Siempre he pensado que el primer amor es el verdadero, no lo sé, aún no vivo lo suficiente, pero en 15 años de vida, me he dado cuenta que a partir de que te enamoras de alguien, tu vida no sigue siendo la misma. Dependes de esa persona en cada momento, no puedes dormir, no puedes comer, ni pensar ni un solo instante de tu vida en algo que no sea esa persona a la que le has entregado tu corazón.

                  Amar es lo máximo, que te amen es aún mejor. Amar es esperar, disfrutar, recordar, añorar, revivir… los momentos.  ¿Has visto cuánta felicidad se esconde tras este sentimiento? Creo que todos tenemos derecho a ser felices, a escapar del miedo, a descubrirnos, a salir, a enamorarnos, a vivir, que en definitiva es amar. Cuando amas, no necesitas a nadie más, sientes que no hace falta nada. No das mil rosas, das la rosa más bonita. ¿Y sabes qué? Yo te la daría a ti.

                  Sin embargo, para mí, en la situación en la que me encuentro, amar, es saber que estás bien. Simplemente eso. Nada más hay a lo que me atreva. Llámame cobarde si quieres. Pero… ¿Te has planteado alguna vez que la cobardía, en realidad, resida en ti? ¿No crees que es un buen momento para abrir los ojos? ¿Avanzar, quizás? Sé que lo sientes. Una mujer en la oscuridad genera luz propia, enciende el cielo y se convierte en él. Se que es difícil porque nunca leerás mis palabras. Ya he dicho, que en parte, la cobardía también habita en mí, pero sin siquiera pedir nada, fuiste mi escondite. ¿No sientes que te necesito? Tú me has dado la vida, eres la luz de mis mañanas y mis noches. ¿Pero, y tú luz? Sal, sal y muéstrame tu brillo y color singular. El fuego de tu mirada, que ahora sólo es ceniza suave…
                  Quiero notar en ti algún suspiro que te delate, sin preguntar, el amor que tiempo atrás no pudiste o quisiste pasar a limpio.  

Datos personales

Mi foto
Madrid, Spain
Gracias a ti, mis palabras se convierten en mi poesía favorita.