14/9/13

Balas

Cuando cada palabra mal formulada es bala, y tú piensas que el mal no va con tus palabras, sino viene de quién las recibe. Viene de quién las recibe porque tú no intentas herir un cuerpo, ni su corazón. Sólo intentas escucharlo latir para poder proporcionarle la dosis de droga que necesita.
Pero te sientes impotente al comprobar que ya nada es igual, que tus palabras siempre serán balas, y no podrás convertirlas en otra cosa, aunque lo pretendas, porque de nuevo, quién las recibe es el que tiene el poder de convertirás en lo que quiera.
Entonces, te das cuenta de que quizás, y sólo quizás, ha llegado el momento de abandonar. Porque las guerras nunca son buenas, y menos si formas parte de ellas.

¿Porque de qué sirve luchar por algo que no va a cambiar? ¿Esforzarse? ¿Aún más?

Llega el momento en que nunca más podrás vomitarle pétalos cargados de amor, porque no los entenderá. Y cuando eso ocurre, es momento de parar.

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Madrid, Spain
Gracias a ti, mis palabras se convierten en mi poesía favorita.